miércoles, 28 de mayo de 2014

ALIMENTOS ACONSEJADOS, PERMITIDOS Y LIMITADOS (dieta para una ulcera de estomago)

ALIMENTOS ACONSEJADOS:

- Leche y lácteos: No es aconsejable durante la etapa de remisión la toma frecuente de lácteos debido a que aumentan la secreción de ácido gástrico a las 2/la-respuesta-dietetica horas tras su ingesta. Esta es una recomendación temporal, por lo que no hay que preocuparse por un posible déficit de calcio, ya que en fase de estado, la dieta deberá incluir de nuevo la cantidad adecuada de este grupo de alimentos. 

- Carnes, pescado, huevos y sus derivados: Carnes con poca grasa, pescado blanco y azul cocinado con poca grasa, huevos revueltos o en tortilla o escalfados o pasados por agua, fiambre de pollo o pavo. 

- Cereales, patatas y legumbres: Todos salvo los indicados en "alimentos limitados". En relación con las legumbres, se aconseja cocinarlas sólo con arroz o patata y verduras, y si aún así no sientan bien, pasarlas por el chino o el pasapurés para eliminar los hollejos y mejorar su digestibilidad y tolerancia.

- Verduras y hortalizas: Suelen sentar mejor los purés que las verduras cocinadas enteras. 

- Frutas: Frescas muy maduras no ácidas, batidas, asadas, en compota o en puré

- Bebidas: Agua, caldos diluidos e infusiones suaves (salvo las indicadas en alimentos limitados)

- Grasas: Aceite de oliva y semillas (girasol, maíz, soja...), mantequilla y margarinas vegetales, en crudo se toleran mejor. 





ALIMENTOS PERMITIDOS: (consumo moderado y ocasional) 

- Leche y lácteos: Leche entera o total o parcialmente desnatada -según necesidades-, yogures, cuajada, quesos poco maduros o fermentados, quesos fundidos, petit suisse, mousse de yogur, natillas, flan, batidos y postres lácteos (excepto de chocolate).

- Carnes semigrasas, jamón york y serrano magros

- Cereales: Cereales de desayuno no integrales, azucarados o con miel, según tolerancia individual

- Bebidas: Agua, caldos, infusiones y zumos, bebidas refrescantes no azucaradas. 

- Otros productos: Mermeladas, bollería y repostería sencillas (las que en composición más se parecen al pan: bollo suizo, bizcochos de soletilla) y gelatina de frutas, mayonesa ligera. 





ALIMENTOS LIMITADOS: (consumir de forma esporádica o en pequeñas cantidades) 

Leche y lácteos: Leche condensada, quesos fuertes (grasos, muy maduros o fermentados).

- Carnes grasas, fibrosas como el conejo, carne cocida dos veces o muy condimentada, embutidos grasos y vísceras, huevos duros, pescados en escabeche o en salazón (bacalao, arenques).

Cereales: Pan fresco recién horneado tipo baguette (fermenta en el estómago y crea molestias), cereales integrales, muesli (con frutos/as secas), galletas rellenas o bañadas con soluciones azucaradas o chocolate, etc.

Legumbres: Cocidas con tocino, chorizo..., según la tolerancia de cada persona.

Verduras: Evitar las flatulentas (col, coliflor, repollo, coles de Bruselas, alcachofas, cebolla y pimiento en crudo, etc.) y las ensaladas, aunque depende de la persona, ya que lo que a unos sienta bien a otros no y viceversa.

Frutas: La fruta no madura y cruda, frutas ácidas, fruta en almíbar, frutas desecadas, frutas confitadas.

Bebidas: Café, descafeinado y té, bebidas con extractos de café o de guaraná, bebidas con chocolate, bebidas con gas y todas las bebidas alcohólicas (irritan la mucosa gástrica y aumentan la acidez).

Grasas: Café, descafeinado y té, bebidas con extractos de café o de guaraná, bebidas con chocolate, bebidas con gas y todas las bebidas alcohólicas (irritan la mucosa gástrica y aumentan la acidez).

Otros productos: Extractos para sopas en cubitos, caldos concentrados, miel, fritos grasos, pastelería y repostería, chocolate, frutos secos, salsas picantes, helados y sorbetes (el contraste de temperaturas frío-caliente, irrita la mucosa digestiva).


miércoles, 21 de mayo de 2014

Alimentos aconsejados para la úlcera de estómago



Alimentos aconsejados para la úlcera de estómago
La úlcera gástrica es una pequeña herida que se produce en la pared del estómago, normalmente por un aumento de la secreción ácida, cambios en la mucosidad, estrés o la infección causada por la bacteria Helycobacter pilori. Cuando aparece una úlcera, notaremos, entre otros síntomas, ardor y dolor estomacal. En estos casos, aparte de la medición que nos prescriba el médico, podemos consumir una serie de alimentos que nos ayuden a aliviar los síntomas y a favorecer su cicatrización.
Si tomamos lácteos, son aconsejables siempre que sean desnatados o poco grasos.
En cuanto a las verduras, se puede consumir casi cualquier tipo, exceptuando aquellas que pueden producir flatulencias, como la coliflor, el repollo, la col o las alcachofas.

Es siempre mejor tomarlas hervidas que crudas para evitar dañar el estómago, y si el paciente tiene dificultades en digerirlas, es aconsejable consumirlas en puré. En cuanto a las ensaladas, depende de la tolerancia de cada persona.
Los cereales, las patatas y las legumbres también son aconsejables, aunque deberemos excluir el pan fresco recién cocido, los cereales integrales o el muesli y las galletas rellenas de nata o productos azucarados y chocolate. En cuanto a las legumbres, deberemos cocinarlas sin carnes grasas (tocino, chorizo, etc.), preparándolas lo más suave posibles, normalmente acompañadas de verduras. Si no se toleran bien, también es aconsejable consumirlas como puré.
La carne más aconsejable es la carne magra, como pollo o pavo, y se deben evitar las carnes muy grasas o muy fibrosas. En cuanto al pescado, es mejor consumir blanco, ya que es menos graso, y se debe evitar siempre en escabeche o en salazón. En cuanto a los huevos, se deben evitar tomar fritos.
Las frutas también se recomienda tomarlas al horno o cocidas, en compota o en puré, evitando las frutas ácidas.


martes, 20 de mayo de 2014

Patólogo descubrió que la bacteria causa las úlceras de estómago

JACK R. WARREN Premio Nobel de Medicina 2005

“No podían negarme que la Helicobacter estaba. La veía a diario”

El patólogo descubrió que la bacteria causa las úlceras de estómago

 
 
Pocas veces un galardonado con el Premio Nobel se muestra menos dispuesto a hablar de su galardón. Y, seguramente, no habrá muchas en las que esta distinción sea tan fácil de explicar hasta para el más profano. Pero el australiano Jack Robin Warren (Adelaida, 1937) solo tuvo que hacer algo “muy fácil”, según ha dicho durante una reciente visita a Madrid: “Convencer a todos los demás científicos del mundo de lo que veíamos Barry [J. Marshall, quien compartió el premio con él] y yo”. Se trataba de probar que las úlceras de estómago no estaban causadas por el estrés, los nervios o la alimentación, como se creía, sino que su causa era una bacteria, la Helicobacter pylori. Ha sido precisamente esa actitud de desafío la que ha llevado recientemente a Caiber, la Plataforma Española para Ensayos Clínicos, a invitarlo para dar una conferencia sobre lo que cuesta enfrentarse al paradigma científico.
No parece que la actitud del patólogo australiano sea una pose cuando habla de aquellos tiempos, hace más de 25 años, sin darle mucha importancia. “No podían negarme que la bacteria estaba porque yo la veía todos los días en mi laboratorio, tan claramente como veo a esas dos personas que están ahí”, dice señalando a su hijo y al fotógrafo de EL PAÍS que charlan en otra mesa. “Yo, simplemente, me di cuenta de lo que pasaba, porque seguro que no fui el primero en ver tejidos de estómago con la bacteria. Simplemente, me di cuenta de que ahí pasaba algo”, aclara este hombre ya mayor que insiste en posar para las fotos con su pendiente y sin corbata. “Le gusta pensar que es un excéntrico”, comenta con ironía su hijo, que hace de guía-secretario durante el viaje. “A él le gusta más que le acompañe mi mujer”, añade, “pero este viaje se ha complicado. Venimos de Lisboa, donde ha dado otra conferencia, y ella no podía faltar tanto tiempo al trabajo”. Y eso que él ya solo se mueve con calma: una semana en Lisboa y otra en Madrid para dar una charla en cada sitio.
"Solo tuvimos que mostrar a todo el mundo lo que veíamos"
Para demostrar su teoría de que la bacteria era la causa de la mayoría de las úlceras gástricas y duodenales, la pareja de investigadores tuvo que recurrir a un método drástico. “Barry tuvo que tomársela. Yo no podía, porque ya la tenía”, cuenta con sencillez. Así, en 1982, pudieron demostrar la relación causa-efecto entre el microorganismo y una de las dolencias gástricas más frecuentes.
Tampoco parece, según lo cuenta, que aquel hallazgo, que solucionó la vida de millones de personas, afectara más allá a su trabajo. “Yo estaba en un hospital, y seguí haciéndolo. Barry sí que hizo algo más, porque él es médico y desarrolló los primeros tratamientos, que aún se usan, pero yo era una rata de laboratorio que no veía a los pacientes, y que seguí con mi microscopio hasta que me retiré. Tampoco Barry se hizo rico, porque los fármacos que se usan, los antibióticos, ya estaban descubiertos”, matiza.
"El mérito estuvo en darse cuenta de las implicaciones que tenía"
Como a muchos de quienes ganan el Nobel, el premio le llegó ya retirado. “Tardaron unos 25 años en dárnoslo, que es el tiempo medio que emplean en reconocer el trabajo de uno”, afirma con naturalidad. Él, además, hacía tiempo que no trabajaba. “Me retiré antes de la edad de la jubilación para cuidar a mi mujer hasta que falleció”, dice, y no se sabe si en su voz hay asomo del cansancio del viaje —acaba de llegar a Madrid después de pasar la noche en un tren— o de pena.
Así que, para él, el Nobel fue una revolución, aunque no está seguro de que fuera para bien. “Yo vivía tranquilo, dedicado a mi casa, a la familia y a la fotografía, y el premio me sacó de mi rutina. Empezaron a invitarme a sitios. Y eso está muy bien, porque, si no, no habría visitado muchos lugares interesantes, pero a veces me canso y pienso que estaría mejor en mi casa”, afirma.
Por cierto que él cree que fue su afición a la fotografía la que le hizo “ver la bacteria que muchos otros no habían visto antes”. “Porque seguro que yo no fui el primero”, insiste. “Me encanta la imagen, y preparaba los cultivos con mucho cuidado. Pero cuando una bacteria está en el 30% de las muestras, no puedes dejar de verla”, recalca. Por eso, Warren insiste: “Mi descubrimiento no fue una casualidad, como la penicilina de Fleming”. “Eso no es así. Es verdad que no era algo que estuviera buscando, pero el mérito estuvo en ir más allá y darse cuenta de las implicaciones que eso tenía”.
"Barry tuvo que tomarse la bacteria. Yo no podía, porque ya la tenía"
Es casi la única frase sobre su hallazgo que se le puede sacar. El médico está en el fondo mucho más interesado en preguntar él. Lo hace por casi todo: por la relación entre España y Portugal —“ahí nos dijeron que tuviéramos mucho cuidado con los robos en Madrid, parece que no se llevan muy bien con ustedes”—, el horario de los autobuses turísticos y la mejor hora para visitar el Museo del Prado. “Pero la colección permanente”, recalca, “lo que quiero es ver los goyas, no la colección de arte ruso que han traído. No entiendo por qué las colecciones temporales de los museos se llenan, cuando lo interesante está en las salas casi vacías de la permanente”.
Así que queda muy satisfecho cuando se le sugiere que quizá, en atención a su fama, podría conseguir un pase que le evite hacer la cola para entrar. Casi tanto como cuando se le explica que, dada su edad —y a pesar del medio millón de euros que se embolsó por el premio—, la entrada le podía salir gratis.

Bibliografia: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2011/12/19/actualidad/1324299101_754723.html

 

La naturaleza también sana

Si al aparecer un dolor de cabeza o muscular, usted piensa en un analgésico como una solución, tome en cuenta que puede haber otras opciones de la medicina, por ejemplo aquella que ofrece la riqueza natural. 

El alza del 30 y 40 por ciento en algunos medicamentos para tratar la hipertensión, problemas gástricos o analgésicos, ha provocado la preocupación de muchos guatemaltecos, por lo que en esta edición incluimos algunas opciones naturales, incluso ancestrales, para tratar estas afecciones.
“Si usted es hipertenso y le recetan lozartán y amblodipina, seguramente eliminará los síntomas pero no controlará la afección. Pero si empieza a habituarse al consumo, por ejemplo de té de hibisco y cola de caballo, logrará mejores efectos para controlar estos problemas. Hay que recordar que antes de que los estudiantes de medicina aprendieran sobre fármacos, estudiaban la célula vegetal y los aspectos relacionados con plantas medicinales”, comenta el médico naturópata Hugo Rivera, de Internatura.
Los tratamientos con medicina natural han sido utilizados desde tiempos ancestrales por diferentes civilizaciones. “La naturaleza es rica en recursos de todo tipo para la prevención y tratamiento de la mayoría de las enfermedades”, explica Alejandro Elías, especialista en medicina biológica, de Clínica Biológica familiar. Sin embargo, vale la pena mencionar que se debe tener especial cuidado con la ingesta de este tipo de medicamentos, sobre todo si son recomendados al azar por algún conocido.
“No se trata de medicarse porque alguien se lo dijo. Necesitamos una medicina natural adecuadamente regulada y observada por un especialista, porque cada caso es particular y necesita una medicación específica”, recomienda Rivera.
Consejo saludable
Si quiere llevar una vida natural y saludable, tome en cuenta lo siguiente:
Elimine de su cocina todos aquellos alimentos  con glutamato monosódico (sopas de vaso, consomé, saborín) y la sal.
Aumente el consumo de alimentos crudos, como las frutas, por ejemplo.
Ingiera, durante todo el día, de siete a ocho vasos de agua.
Incremente la actividad física, haga ejercicio periódicamente y duerma al menos ocho horas diarias.
Antes de aplicar medicina natural, consulte con un especialista para evitar consecuencias negativas. Es necesario tener un diagnóstico preciso.
Analgésicos
Los analgésicos en medicina natural son no sistémicos, es decir, se aplican directamente en el área de dolor, articulación o músculo, a través de pomadas, hojas machacadas —empastes— o aceites. Una de ellas es la Suelda con Suelda —planta—  que ejerce la misma labor que la anestesia y desinflama, aunque no duerme la zona afectada. Otras opciones pueden ser la árnica, caléndula y mentoles, como el eucalipto o alcanfor.
Migraña
Los dolores de cabeza se tratan de acuerdo con la zona donde se produce el malestar. Si es en la parte frontal, es un indicador de problemas nerviosos y se aconsejan las infusiones con valeriana y otros relajantes como el tilo o el lúpulo. Normalmente,  los problemas de  migraña están relacionados con el estreñimiento. Cuando se trata esta afección,  se disminuye la carga tóxica y con ello también se alivia el dolor.
Digestión
Si hay problemas de gastritis se puede tomar  té frío de manzanilla durante todo el día. La infusión de hojas de guayaba, por otro lado, ayuda a tratar el colon irritable, ya que disminuye los gases y la irritación de la mucosa gástrica. Cuando hay una úlcera, se aconseja tratarla con  el mucílago producido por el chan o la linaza. Este se deja reposar por un tiempo, ayuda a recubrir la úlcera y cicatrizar.
Dolores intestinales
La mejor forma de prevenir problemas gastroinstestinales es  la higiene: lavar las manos adecuadamente y desifectar los alimentos antes de comerlos. Cuando hay estreñimiento,  consumir más agua y  aumentar los alimentos con   fibras —manzanas—.  La diarrea se puede controlar con un vaso de agua mezclado con óxido de zinc,  con infusiones de hojas de guayaba, así como con frutas  con gran cantidad de pectina como fresas, banano y  plátanos.


Bibliografia: http://www.prensalibre.com/salud/naturaleza-sana_0_1138686173.html
ESPERO LES AYUDE EN ALGO MUY BUENO EL VIDEO!  c:



aqui causas y sintomas de la ULCERA GASTRICA 

http://www.salud.com.ar/es/ulceras-gastricas-sintomas-causas-y-tratamientos.html

Tratamiento erradicador de ''H. pylori'


El tratamiento generalmente entraña la combinación de [[antibiótico]]s y un inhibidor de la secreción de ácido. El tipo de antibiótico recomendado puede diferir en regiones diferentes del mundo porque algunas áreas han comenzado a mostrar resistencia a antibióticos particulares. El uso de solo un tipo de antibiótico para tratar ''H. pylori'' no se recomienda.

En la actualidad, la forma más eficaz de tratar el problema consiste en administrar durante dos semanas lo que se conoce como terapia triple. Ésta exige tomar dos antibióticos para matar las bacterias y un supresor de la secreción de ácido. La terapia triple administrada durante dos semanas disminuye los síntomas ulcerosos, destruye las bacterias y evita la recurrencia de la úlcera en más de 90% de los pacientes.

Para cerciorarse de que el tratamiento ha destruido todas las bacterias ''H. pylori'', el médico puede efectuar una endoscopia de seguimiento o una prueba del aliento entre 1 y 12 meses después del diagnóstico para comprobar la evolución.

lunes, 19 de mayo de 2014

PREVENCION

INSTRUCCIONES PARA EVITAR UNA  ULCERA GÁSTRICA


  • Deje de fumar. Fumar es un factor estrechamente relacionado con mala cicatrización y recurrencia de la úlcera. Los fumadores a menudo siguen siendo víctimas de las úlceras, hasta que lo abandonan. Evite los alimentos disparadores, como el café, el chocolate, el alcohol, la menta, el tomate, productos a base de tomate, los alimentos grasos, picantes y condimentos alimentarios como la pimienta negra, polvo de ajo y el Chile. Los cítricos pueden causar molestias a algunas personas.
  • Deje de tomar los medicamentos perjudiciales. Las personas que necesitan alivio del dolor para una enfermedad como la artritis deben preguntar a su médico que le recete medicamentos alternativos.

  • Ejercite a fin de aumentar sus niveles de endorfina. Las personas con úlceras pueden beneficiarse de técnicas de relajación para lidiar con el estrés. El ejercicio regular promueve la liberación de endorfinas, sustancias químicas del cerebro que combaten el dolor sordo elevan el estado de ánimo.


CONSEJOS:


  • El uso a largo plazo de anti-ácidos que contienen hidróxido de aluminio puede evitar que el cuerpo absorba el fósforo y resulte en la pérdida de minerales óseos.

  • La ingestión prolongada de bicarbonato de sodio o anti-ácidos que contienen carbonato de calcio puede conducir a una acumulación de calcio y el álcali causar náuseas, dolor de cabeza y debilidad, con un riesgo de daño renal

  • Regaliz DGL (regaliz deglicirrizinado) parece cicatrizar las úlceras y se vende en forma de agua en las tiendas de alimentos saludables

  • Otro remedio es tratar de tomar jugo de áloe vera.



  • COMO PREVENIR UNA ULCERA GÁSTRICA

    COMO PREVENIR UNA ULCERA GÁSTRICA
    Para prevenir una úlcera de estómago se recomienda suprimir todas las comidas y bebidas que puedan irritar el estómago y sean de difícil digestión. Es el caso de los alimentos muy picantes y calientes, del alcohol de alta graduación o del café. Puesto que la tolerancia de la mayoría de las bebidas y comidas depende en gran medida de cada persona, es importante que los afectados conúlcera gástrica comprueben ellos mismos qué ingieren y en qué cantidad.
    Una úlcera de estómago se puede producir por estrés. Para prevenir este tipo de úlceras es recomendable disminuir la carga estresante. El tabaco ataca la mucosa del estómago, por lo que se recomienda renunciar a su consumo para prevenir una úlcera gástrica. Aquellas personas que toman regularmente medicamentos que dañan al estómago (antiinflamatorios no esteroideos como el ácido acetilsalicílico), deberían consultar con su médico para dejar de consumirlos y discutir sobre las alternativas que existen o iniciar tratamiento con un protector gástrico. En una úlcera de estómago causada por la bacteria Helicobacter pylori, el agente patógeno debe ser eliminado utilizando medicamentos. En caso contrario, la úlcera gástrica puede reproducirse.
    Si estas medidas no tienen ningún efecto positivo, será necesario pensar en la ingesta preventiva de medicamentos especiales (antiácidos, inhibidores de la bomba de protones). Los antiácidos también pueden ser útiles a modo preventivo para aquellas personas que, por enfermedades reumáticas de las articulaciones, pueden ser tratadas con antiinflamatorios no esteroideos (AINES).
    Si a pesar del cumplimiento de las medidas de prevención y de la ingesta de medicamentos se produce una nueva úlcera gástrica, puede resultar útil una intervención quirúrgica (eliminación de parte del estómago). Esto también es recomendable cuando el afectado debe dejar de tomar los medicamentos por los efectos secundarios. Sin embargo, incluso tras dicha intervención, en aproximadamente el 5% de los casos se produce una reaparición de una úlcera de estómago.
    El síntoma principal de la úlcera péptica es un dolor ardiente en la boca del estómago

    sábado, 17 de mayo de 2014

    Alimentos a Evitar o Moderar en Caso de Úlcera

    Las personas que padecen de úlcera pueden sufrir molestias cuando comen ciertos alimentos; aunque lo que a unos sienta bien a otros y al contrario. Por tanto, no se puede generalizar, se debe observar la tolerancia individual, ya que de no hacerlo se corre el riesgo de realizar restricciones dietéticas innecesarias.


    Alimentos que más comúnmente producen molestias

    • Café y té fuertes.
    • Chocolate y alimentos que lo contienen.
    • Lácteos grasos.
    • Alimentos fritos, rebozados o empanados.
    • Condimentos picantes, salsas y especies fuertes.
    • Embutidos grasos y muy condimentados, butifarra, salchichas...
    • Carne cocida dos veces (guisos y estofados) o que esté muy condimentada.
    • Patés, vísceras y despojos.
    • Pescado azul, pescado en conserva, ahumado, en salazón o salmuera...
    • Pastas y pasteles con mucha grasa.
    • Alimentos de textura fibrosa o con mucho tejido conjuntivo (conejo, frutos secos, cereales integrales).
    • Verdura flatulenta (col, coliflor, coles de Bruselas, pepino, cebolla y pimiento en crudo...).
    • Legumbres.
    • Fruta verde y cruda.
    • Frutas desecadas y frutos secos.
    • Pasta poco cocida y pan recién hecho (fermenta en el estómago y produce molestias digestivas).
    • Alimentos muy azúcarados.
    • Bebidas alcohólicas. 
    Bibliografia: http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/enfermedad/2001/06/20/34821.php

    miércoles, 14 de mayo de 2014

    Tratamiento de una úlcera

    Tratamiento de una úlcera

    Una úlcera puede tratarse con medicamentos o quirúrgicamente. Veamos ambos:

    Tratamiento médico

    Actualmente son muchos los fármacos que pueden emplearse para la enfermedad ulcerosa. Algunos de los más importantes son los siguientes:
    • Antiácidos: se administran una hora después de las comidas, y son útiles para el alivio del dolor. Se usan el hidróxido de aluminio y el hidróxido de magnesio.
    • Antagonistas de los receptores H2: entre ellos se encuentran la cimetidina, ranitidina o famotidina, y su acción se basa en la inhibición de la secreción ácida.
    • Agentes protectores de la mucosa: el sucralfato se emplea una hora antes de las comidas y al acostarse. También pertenece a este grupo el bismuto coloidal.
    • Prostaglandinas sintéticas: enprostil y misoprostol; destacan sobre todo en la prevención de las úlceras asociadas a la toma de AINES.
    • Inhibidores de la bomba de protones: son los antisecretores de ácido más potentes, y los más empleados. A este grupo pertenece el omeprazol, lansoprazol, pantoprazol y rabeprazol, y deben administrarse 30 minutos antes de las comidas.

    Recomendaciones terapéuticas
    Además del alivio sintomático que consiguen los fármacos señalados, para el tratamiento de la úlcera actualmente se recomienda erradicar el Helicobacter pylori, es decir, aquellos pacientes que estén infectados por la bacteria deberán tomar antibióticos (amoxicilina y claritromicina) junto con omeprazol durante 1-2 semanas.
    Posteriormente a esta terapia de erradicación, el paciente deberá tomar un inhibidor de la bomba de protones o un antagonista de los receptores H2 durante 8 semanas si la úlcera es gástrica. En caso de tratarse de una úlcera duodenal no hace falta que tome ningún fármaco después de la erradicación, salvo que tenga síntomas o haya tenido una hemorragia digestiva, en cuyo caso tomará lo mismo que para la úlcera gástrica pero durante 4-6 semanas.

    Tratamiento quirúrgico

    Debido a la gran eficacia del tratamiento médico de la úlcera, la cirugía queda reservada para unas pocas situaciones: la presentación de alguna complicación como hemorragia o perforación, en aquellos casos en los que no se pueda descartar un componente maligno y ante la presencia de una úlcera refractaria, es decir, aquella úlcera que no ha cicatrizado tras más de 12 semanas de tratamiento médico correcto.
    Son muchas las técnicas empleadas para el tratamiento quirúrgico, clásicamente la úlcera gástrica se trataba con resecciones del estómago y la úlcera duodenal mediante vagotomía (técnica en la que se seccionan nervios implicados en la secreción ácida, de forma que esta disminuye).

    ¿Qué es la úlcera?


    La úlcera, es una enfermedad caracterizada por la presencia de una lesión profunda localizada en la mucosa del estómago (úlcera gástrica) o del duodeno (úlcera duodenal). Se produce como resultado del desequilibrio entre los factores agresivos y los factores defensivos de la mucosa gastroduodenal, por lo que esta pierde su integridad. En el desarrollo de la úlcera juegan un papel muy importante la secreción ácida y el jugo gástrico, ya que en ausencia de ácido no existiría úlcera. Además, hay una buena correlación entre el tratamiento antisecretor y la cicatrización de la úlcera. Sin embargo, la enfermedad solo se produce cuando hay una alteración de los mecanismos defensivos de la mucosa, originada por factores agresivos externos. De entre estos factores, los más importantes son los antiinflamatorios no esteroideos (AINES) y una bacteria llamada Helicobacter pylori, de forma que la presencia de la bacteria se confirma en el 95% de las úlceras duodenales, y en el 70% de las úlceras gástricas.
    La bacteria es extremadamente frecuente en países en desarrollo, donde el 80% de la población la tiene. En países desarrollados también es muy frecuente, apareciendo en el 20-50% de la población. Además de la úlcera péptica, también puede producir gastritis (que generalmente precede a la úlcera), dispepsia o linfoma, pero la mayoría de los infectados por esta bacteria no tienen síntomas y, por lo tanto, no necesitarán tratamiento.
    Aparte del Helicobacter pylori y la ingesta de AINES, hay también otros factores que se asocian a la enfermedad como el consumo de tabaco, el aumento de secreción gástrica frente a los alimentos en el caso de las úlceras duodenales, los antecedentes familiares (que están presentes en el 20-50% de los casos), o el grupo sanguíneo O (que tiene un 30% más de riesgo). En algunos casos no se sabe el motivo de aparición de la úlcera; esto pasa en el 10% de las úlceras gástricas.
    La úlcera es una enfermedad muy frecuente que afecta al 10% de la población, y tiene mayor incidencia sobre las personas cuya edad oscila entre los 55 y los 65 años, siendo rara su aparición antes de los 40 años. Aunque hace años eran más frecuentes las úlceras gástricas, actualmente son más comunes las duodenales.

    martes, 6 de mayo de 2014

          Día Mundial contra la Hepatitis: 28 de julio de 2013

    Esto es la hepatitis... Conócela. Afróntala.

    El 28 de julio de cada año, la OMS y sus asociados conmemoran el Día Mundial contra la Hepatitis con el objetivo de acrecentar la sensibilización y la comprensión de la hepatitis viral y las enfermedades que provoca.
    Los virus de la hepatitis A, B, C, D y E pueden causar infección e inflamación grave y crónica del hígado, que a su vez puede dar lugar a cirrosis y cáncer del hígado. Estos virus representan un importante riesgo sanitario mundial, reflejado en los 240 millones de personas que padecen infección crónica con el virus de la hepatitis B, y unos 150 millones con el de la hepatitis C.
    Para 2013, el tema general seguirá siendo “Esto es la hepatitis... Conócela. Afróntala.” La campaña hace hincapié en que, en general, la hepatitis sigue siendo desconocida como amenaza sanitaria en gran parte del mundo.

    Objetivo: pasar de la sensibilización al compromiso y la acción, a fin de afrontar la “epidemia silenciosa” de la hepatitis viral

    Millones de personas padecen hepatitis viral y muchos otros millones están expuestos al riesgo de contraer la infección. La mayor parte de las personas que padecen infección crónica con el virus de la hepatitis B o C no son conscientes de estar infectadas con el virus. Por lo tanto corren el riesgo de desarrollar una enfermedad hepática crónica grave, y sin saberlo pueden transmitir el virus a otras personas. Aproximadamente un millón de personas muere cada año por enfermedades relacionadas con la hepatitis viral, en la mayoría de los casos por cirrosis y cáncer del hígado.
    El Día Mundial contra la Hepatitis ofrece una oportunidad para centrar la atención en medidas específicas tales como:
    • fortalecer las actividades de prevención, detección y control de la hepatitis viral y sus enfermedades conexas;
    • aumentar la cobertura vacunal contra la hepatitis B e incorporar la vacuna en los programas nacionales de inmunización;
    • coordinar una respuesta mundial contra la hepatitis.
    A pesar de que la carga de morbilidad relacionada con la hepatitis es muy alta en la mayoría de los países, el problema no se ha encarado de forma integral por muchos motivos. Entre ellos el hecho de que la mayor parte de las personas no desarrollan ningún síntoma cuando contraen la infección, y suelen no tenerlos durante decenios, hasta que desarrollan la enfermedad hepática crónica. Conjuntamente, esos factores han provocado la “epidemia silenciosa” que experimentamos en la actualidad.
    Además, la hepatitis viral supone una pesada carga para los sistemas de salud, en razón de los elevados costos que entraña el tratamiento del cáncer del hígado y la insuficiencia hepática derivada de la cirrosis. En muchos países la insuficiencia hepática derivada de la hepatitis viral es la principal causa de trasplantes de hígado. Este tratamiento extremo es muy costoso, y puede ascender fácilmente a cientos de miles de dólares por persona.
    El Día Mundial contra la Hepatitis se fijó el 28 de julio en honor del descubridor del virus de la hepatitis B, Profesor Baruch Samuel Blumberg, galardonado con el Premio Nobel, nacido ese día.

    La hepatitis no solo es por una inflamación al hígado puede ser viral y también por medicamentos.




    jueves, 1 de mayo de 2014

    Prevención de la hepatitis

         Estas son algunas cuestiones a tener en cuenta si quieres prevenir un contagio de hepatitis:
    • Mantener hábitos de higiene adecuados, evitar condiciones de hacinamiento e insalubridad.
    • Fomentar la potabilización del agua de consumo, y evitar beber agua en zonas donde las condiciones sanitarias sean deficientes y no exista un control adecuado.
    • Evitar compartir agujas, jeringuillas, etc.; los toxicómanos pueden acudir a los centros sociales para recibir material esterilizado.
    • No someterse a intervenciones estéticas (piercings, tatuajes, cirugías menores, etc.) en centros que no estén homologados.
    • Mantener relaciones sexuales con protección.

    Vacunación de la hepatitis:

    Actualmente existe y se aplica vacuna contra las hepatitis A y B; no existe aún vacuna contra la hepatitis C. La pauta de vacunación en adultos implica una dosis inicial y una dosis recordatorio a los 6-12 meses en el caso de la hepatitis A. La vacunación habitual de la hepatitis B incluye una dosis inicial, otra al mes, y otra a los seis meses. Existe una vacuna combinada frente al virus de la hepatitis A y la B, que se administra en tres dosis en el mes 0, 1 y 6. La pauta de vacunación en niños puede variar según el tipo de vacuna y la edad del paciente.
    Se recomienda vacunarse contra la hepatitis A a todas aquellas personas que puedan tener contacto con individuos portadores del virus, enfermos de hemofilia, personal de guarderías, personal médico y paramédico, trabajadores en contacto con aguas residuales no depuradas, usuarios de drogas por vía parenteral, y personas con múltiples compañeros sexuales, así como a las personas que vayan a viajar a países en vías de desarrollo.
    La vacuna contra la hepatitis B se aplica a los bebés recién nacidos, individuos sometidos a diálisis, enfermos renales, con hepatitis crónica, o portadores del virus del SIDA, personas que hayan estado en contacto con individuos portadores, usuarios de drogas por vía parenteral, y personas con múltiples parejas sexuales.

    miércoles, 23 de abril de 2014


     ¿Qué es la hepatitis?
     La hepatitis es una inflamación del hígado causada generalmente por una infección vírica. Se conocen cinco tipos principales de virus de la hepatitis, designados como A, B, C, D y E. Estos son los que mayor preocupación generan debido a la gran morbilidad y mortalidad que causan y a la posibilidad de que generen epidemias y se diseminen de esta manera. En particular, los tipos B y C ocasionan una afección crónica en cientos de millones de personas y en conjunto son la causa más común de cirrosis hepática y cáncer del hígado.
    La hepatitis A y la E son causadas generalmente por la ingestión de agua o alimentos contaminados. Las hepatitis B, C y D se producen de ordinario por el contacto con humores corporales infectados. Son formas comunes de transmisión de estos últimos la transfusión de sangre o productos sanguíneos contaminados, los procedimientos médicos invasores en que se usa equipo contaminado y, en el caso de la hepatitis B, la transmisión de la madre a la criatura en el parto o de un miembro de la familia al niño, y también el contacto sexual.
    La infección aguda puede acompañarse de pocos síntomas o de ninguno; también puede producir manifestaciones como la ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos), orina oscura, fatiga intensa, náuseas, vómitos y dolor abdominal.
    ¿Cuáles son los distintos virus de la hepatitis?
     Los científicos han identificado cinco virus de la hepatitis designados por las letras, A, B, C, D y E. Todos causan enfermedades hepáticas, pero se distinguen por varios rasgos importantes.
    El virus de la hepatitis A (VHA) está presente en las heces de las personas infectadas y casi siempre se transmite por el consumo de agua o alimentos contaminados. Se puede propagar también por ciertas prácticas sexuales. En muchos casos la infección es leve, y la mayoría de las personas se recuperan por completo y adquieren inmunidad contra infecciones futuras por este virus. Sin embargo, las infecciones por el VHA también pueden ser graves y potencialmente mortales. La mayoría de los habitantes de zonas del mundo en desarrollo con saneamiento deficiente se han infectado con este virus. Se cuenta con vacunas seguras y eficaces para prevenir la infección por el VHA.
    El virus de la hepatitis B (VHB) se transmite por la exposición a sangre, semen y otros líquidos corporales infecciosos. También puede transmitirse de la madre infectada a la criatura en el momento del parto o de un miembro de la familia infectado a un bebé. Otra posibilidad es la transmisión mediante transfusiones de sangre y productos sanguíneos contaminados, inyecciones con instrumentos contaminados durante intervenciones médicas y el consumo de drogas inyectables. El VHB también plantea un riesgo para el personal sanitario cuando este sufre pinchazos accidentales de aguja mientras asiste a personas infectadas por el virus. Existe una vacuna segura y eficaz para prevenir esta infección.
    El virus de la hepatitis C (VHC) se transmite casi siempre por exposición a sangre contaminada, lo cual puede suceder mediante transfusiones de sangre y derivados contaminados, inyecciones con instrumentos contaminados durante intervenciones médicas y el consumo de drogas inyectables. La transmisión sexual también es posible, pero mucho menos común. No hay vacuna contra la infección por el VHC.
    Las infecciones por el virus de la hepatitis D (VHD) solo ocurren en las personas infectadas con el VHB; la infección simultánea por ambos virus puede causar una afección más grave y tener un desenlace peor. Hay vacunas seguras y eficaces contra la hepatitis B que brindan protección contra la infección por el VHD.
    El virus de la hepatitis E (VHE), como el VHA, se transmite por el consumo de agua o alimentos contaminados. El VHE es una causa común de brotes epidémicos de hepatitis en las zonas en desarrollo y cada vez se lo reconoce más como una causa importante de enfermedad en los países desarrollados. Se han obtenido vacunas seguras y eficaces para prevenir la infección por el VHE, pero no tienen una distribución amplia.