miércoles, 28 de mayo de 2014

ALIMENTOS ACONSEJADOS, PERMITIDOS Y LIMITADOS (dieta para una ulcera de estomago)

ALIMENTOS ACONSEJADOS:

- Leche y lácteos: No es aconsejable durante la etapa de remisión la toma frecuente de lácteos debido a que aumentan la secreción de ácido gástrico a las 2/la-respuesta-dietetica horas tras su ingesta. Esta es una recomendación temporal, por lo que no hay que preocuparse por un posible déficit de calcio, ya que en fase de estado, la dieta deberá incluir de nuevo la cantidad adecuada de este grupo de alimentos. 

- Carnes, pescado, huevos y sus derivados: Carnes con poca grasa, pescado blanco y azul cocinado con poca grasa, huevos revueltos o en tortilla o escalfados o pasados por agua, fiambre de pollo o pavo. 

- Cereales, patatas y legumbres: Todos salvo los indicados en "alimentos limitados". En relación con las legumbres, se aconseja cocinarlas sólo con arroz o patata y verduras, y si aún así no sientan bien, pasarlas por el chino o el pasapurés para eliminar los hollejos y mejorar su digestibilidad y tolerancia.

- Verduras y hortalizas: Suelen sentar mejor los purés que las verduras cocinadas enteras. 

- Frutas: Frescas muy maduras no ácidas, batidas, asadas, en compota o en puré

- Bebidas: Agua, caldos diluidos e infusiones suaves (salvo las indicadas en alimentos limitados)

- Grasas: Aceite de oliva y semillas (girasol, maíz, soja...), mantequilla y margarinas vegetales, en crudo se toleran mejor. 





ALIMENTOS PERMITIDOS: (consumo moderado y ocasional) 

- Leche y lácteos: Leche entera o total o parcialmente desnatada -según necesidades-, yogures, cuajada, quesos poco maduros o fermentados, quesos fundidos, petit suisse, mousse de yogur, natillas, flan, batidos y postres lácteos (excepto de chocolate).

- Carnes semigrasas, jamón york y serrano magros

- Cereales: Cereales de desayuno no integrales, azucarados o con miel, según tolerancia individual

- Bebidas: Agua, caldos, infusiones y zumos, bebidas refrescantes no azucaradas. 

- Otros productos: Mermeladas, bollería y repostería sencillas (las que en composición más se parecen al pan: bollo suizo, bizcochos de soletilla) y gelatina de frutas, mayonesa ligera. 





ALIMENTOS LIMITADOS: (consumir de forma esporádica o en pequeñas cantidades) 

Leche y lácteos: Leche condensada, quesos fuertes (grasos, muy maduros o fermentados).

- Carnes grasas, fibrosas como el conejo, carne cocida dos veces o muy condimentada, embutidos grasos y vísceras, huevos duros, pescados en escabeche o en salazón (bacalao, arenques).

Cereales: Pan fresco recién horneado tipo baguette (fermenta en el estómago y crea molestias), cereales integrales, muesli (con frutos/as secas), galletas rellenas o bañadas con soluciones azucaradas o chocolate, etc.

Legumbres: Cocidas con tocino, chorizo..., según la tolerancia de cada persona.

Verduras: Evitar las flatulentas (col, coliflor, repollo, coles de Bruselas, alcachofas, cebolla y pimiento en crudo, etc.) y las ensaladas, aunque depende de la persona, ya que lo que a unos sienta bien a otros no y viceversa.

Frutas: La fruta no madura y cruda, frutas ácidas, fruta en almíbar, frutas desecadas, frutas confitadas.

Bebidas: Café, descafeinado y té, bebidas con extractos de café o de guaraná, bebidas con chocolate, bebidas con gas y todas las bebidas alcohólicas (irritan la mucosa gástrica y aumentan la acidez).

Grasas: Café, descafeinado y té, bebidas con extractos de café o de guaraná, bebidas con chocolate, bebidas con gas y todas las bebidas alcohólicas (irritan la mucosa gástrica y aumentan la acidez).

Otros productos: Extractos para sopas en cubitos, caldos concentrados, miel, fritos grasos, pastelería y repostería, chocolate, frutos secos, salsas picantes, helados y sorbetes (el contraste de temperaturas frío-caliente, irrita la mucosa digestiva).


miércoles, 21 de mayo de 2014

Alimentos aconsejados para la úlcera de estómago



Alimentos aconsejados para la úlcera de estómago
La úlcera gástrica es una pequeña herida que se produce en la pared del estómago, normalmente por un aumento de la secreción ácida, cambios en la mucosidad, estrés o la infección causada por la bacteria Helycobacter pilori. Cuando aparece una úlcera, notaremos, entre otros síntomas, ardor y dolor estomacal. En estos casos, aparte de la medición que nos prescriba el médico, podemos consumir una serie de alimentos que nos ayuden a aliviar los síntomas y a favorecer su cicatrización.
Si tomamos lácteos, son aconsejables siempre que sean desnatados o poco grasos.
En cuanto a las verduras, se puede consumir casi cualquier tipo, exceptuando aquellas que pueden producir flatulencias, como la coliflor, el repollo, la col o las alcachofas.

Es siempre mejor tomarlas hervidas que crudas para evitar dañar el estómago, y si el paciente tiene dificultades en digerirlas, es aconsejable consumirlas en puré. En cuanto a las ensaladas, depende de la tolerancia de cada persona.
Los cereales, las patatas y las legumbres también son aconsejables, aunque deberemos excluir el pan fresco recién cocido, los cereales integrales o el muesli y las galletas rellenas de nata o productos azucarados y chocolate. En cuanto a las legumbres, deberemos cocinarlas sin carnes grasas (tocino, chorizo, etc.), preparándolas lo más suave posibles, normalmente acompañadas de verduras. Si no se toleran bien, también es aconsejable consumirlas como puré.
La carne más aconsejable es la carne magra, como pollo o pavo, y se deben evitar las carnes muy grasas o muy fibrosas. En cuanto al pescado, es mejor consumir blanco, ya que es menos graso, y se debe evitar siempre en escabeche o en salazón. En cuanto a los huevos, se deben evitar tomar fritos.
Las frutas también se recomienda tomarlas al horno o cocidas, en compota o en puré, evitando las frutas ácidas.


martes, 20 de mayo de 2014

Patólogo descubrió que la bacteria causa las úlceras de estómago

JACK R. WARREN Premio Nobel de Medicina 2005

“No podían negarme que la Helicobacter estaba. La veía a diario”

El patólogo descubrió que la bacteria causa las úlceras de estómago

 
 
Pocas veces un galardonado con el Premio Nobel se muestra menos dispuesto a hablar de su galardón. Y, seguramente, no habrá muchas en las que esta distinción sea tan fácil de explicar hasta para el más profano. Pero el australiano Jack Robin Warren (Adelaida, 1937) solo tuvo que hacer algo “muy fácil”, según ha dicho durante una reciente visita a Madrid: “Convencer a todos los demás científicos del mundo de lo que veíamos Barry [J. Marshall, quien compartió el premio con él] y yo”. Se trataba de probar que las úlceras de estómago no estaban causadas por el estrés, los nervios o la alimentación, como se creía, sino que su causa era una bacteria, la Helicobacter pylori. Ha sido precisamente esa actitud de desafío la que ha llevado recientemente a Caiber, la Plataforma Española para Ensayos Clínicos, a invitarlo para dar una conferencia sobre lo que cuesta enfrentarse al paradigma científico.
No parece que la actitud del patólogo australiano sea una pose cuando habla de aquellos tiempos, hace más de 25 años, sin darle mucha importancia. “No podían negarme que la bacteria estaba porque yo la veía todos los días en mi laboratorio, tan claramente como veo a esas dos personas que están ahí”, dice señalando a su hijo y al fotógrafo de EL PAÍS que charlan en otra mesa. “Yo, simplemente, me di cuenta de lo que pasaba, porque seguro que no fui el primero en ver tejidos de estómago con la bacteria. Simplemente, me di cuenta de que ahí pasaba algo”, aclara este hombre ya mayor que insiste en posar para las fotos con su pendiente y sin corbata. “Le gusta pensar que es un excéntrico”, comenta con ironía su hijo, que hace de guía-secretario durante el viaje. “A él le gusta más que le acompañe mi mujer”, añade, “pero este viaje se ha complicado. Venimos de Lisboa, donde ha dado otra conferencia, y ella no podía faltar tanto tiempo al trabajo”. Y eso que él ya solo se mueve con calma: una semana en Lisboa y otra en Madrid para dar una charla en cada sitio.
"Solo tuvimos que mostrar a todo el mundo lo que veíamos"
Para demostrar su teoría de que la bacteria era la causa de la mayoría de las úlceras gástricas y duodenales, la pareja de investigadores tuvo que recurrir a un método drástico. “Barry tuvo que tomársela. Yo no podía, porque ya la tenía”, cuenta con sencillez. Así, en 1982, pudieron demostrar la relación causa-efecto entre el microorganismo y una de las dolencias gástricas más frecuentes.
Tampoco parece, según lo cuenta, que aquel hallazgo, que solucionó la vida de millones de personas, afectara más allá a su trabajo. “Yo estaba en un hospital, y seguí haciéndolo. Barry sí que hizo algo más, porque él es médico y desarrolló los primeros tratamientos, que aún se usan, pero yo era una rata de laboratorio que no veía a los pacientes, y que seguí con mi microscopio hasta que me retiré. Tampoco Barry se hizo rico, porque los fármacos que se usan, los antibióticos, ya estaban descubiertos”, matiza.
"El mérito estuvo en darse cuenta de las implicaciones que tenía"
Como a muchos de quienes ganan el Nobel, el premio le llegó ya retirado. “Tardaron unos 25 años en dárnoslo, que es el tiempo medio que emplean en reconocer el trabajo de uno”, afirma con naturalidad. Él, además, hacía tiempo que no trabajaba. “Me retiré antes de la edad de la jubilación para cuidar a mi mujer hasta que falleció”, dice, y no se sabe si en su voz hay asomo del cansancio del viaje —acaba de llegar a Madrid después de pasar la noche en un tren— o de pena.
Así que, para él, el Nobel fue una revolución, aunque no está seguro de que fuera para bien. “Yo vivía tranquilo, dedicado a mi casa, a la familia y a la fotografía, y el premio me sacó de mi rutina. Empezaron a invitarme a sitios. Y eso está muy bien, porque, si no, no habría visitado muchos lugares interesantes, pero a veces me canso y pienso que estaría mejor en mi casa”, afirma.
Por cierto que él cree que fue su afición a la fotografía la que le hizo “ver la bacteria que muchos otros no habían visto antes”. “Porque seguro que yo no fui el primero”, insiste. “Me encanta la imagen, y preparaba los cultivos con mucho cuidado. Pero cuando una bacteria está en el 30% de las muestras, no puedes dejar de verla”, recalca. Por eso, Warren insiste: “Mi descubrimiento no fue una casualidad, como la penicilina de Fleming”. “Eso no es así. Es verdad que no era algo que estuviera buscando, pero el mérito estuvo en ir más allá y darse cuenta de las implicaciones que eso tenía”.
"Barry tuvo que tomarse la bacteria. Yo no podía, porque ya la tenía"
Es casi la única frase sobre su hallazgo que se le puede sacar. El médico está en el fondo mucho más interesado en preguntar él. Lo hace por casi todo: por la relación entre España y Portugal —“ahí nos dijeron que tuviéramos mucho cuidado con los robos en Madrid, parece que no se llevan muy bien con ustedes”—, el horario de los autobuses turísticos y la mejor hora para visitar el Museo del Prado. “Pero la colección permanente”, recalca, “lo que quiero es ver los goyas, no la colección de arte ruso que han traído. No entiendo por qué las colecciones temporales de los museos se llenan, cuando lo interesante está en las salas casi vacías de la permanente”.
Así que queda muy satisfecho cuando se le sugiere que quizá, en atención a su fama, podría conseguir un pase que le evite hacer la cola para entrar. Casi tanto como cuando se le explica que, dada su edad —y a pesar del medio millón de euros que se embolsó por el premio—, la entrada le podía salir gratis.

Bibliografia: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2011/12/19/actualidad/1324299101_754723.html

 

La naturaleza también sana

Si al aparecer un dolor de cabeza o muscular, usted piensa en un analgésico como una solución, tome en cuenta que puede haber otras opciones de la medicina, por ejemplo aquella que ofrece la riqueza natural. 

El alza del 30 y 40 por ciento en algunos medicamentos para tratar la hipertensión, problemas gástricos o analgésicos, ha provocado la preocupación de muchos guatemaltecos, por lo que en esta edición incluimos algunas opciones naturales, incluso ancestrales, para tratar estas afecciones.
“Si usted es hipertenso y le recetan lozartán y amblodipina, seguramente eliminará los síntomas pero no controlará la afección. Pero si empieza a habituarse al consumo, por ejemplo de té de hibisco y cola de caballo, logrará mejores efectos para controlar estos problemas. Hay que recordar que antes de que los estudiantes de medicina aprendieran sobre fármacos, estudiaban la célula vegetal y los aspectos relacionados con plantas medicinales”, comenta el médico naturópata Hugo Rivera, de Internatura.
Los tratamientos con medicina natural han sido utilizados desde tiempos ancestrales por diferentes civilizaciones. “La naturaleza es rica en recursos de todo tipo para la prevención y tratamiento de la mayoría de las enfermedades”, explica Alejandro Elías, especialista en medicina biológica, de Clínica Biológica familiar. Sin embargo, vale la pena mencionar que se debe tener especial cuidado con la ingesta de este tipo de medicamentos, sobre todo si son recomendados al azar por algún conocido.
“No se trata de medicarse porque alguien se lo dijo. Necesitamos una medicina natural adecuadamente regulada y observada por un especialista, porque cada caso es particular y necesita una medicación específica”, recomienda Rivera.
Consejo saludable
Si quiere llevar una vida natural y saludable, tome en cuenta lo siguiente:
Elimine de su cocina todos aquellos alimentos  con glutamato monosódico (sopas de vaso, consomé, saborín) y la sal.
Aumente el consumo de alimentos crudos, como las frutas, por ejemplo.
Ingiera, durante todo el día, de siete a ocho vasos de agua.
Incremente la actividad física, haga ejercicio periódicamente y duerma al menos ocho horas diarias.
Antes de aplicar medicina natural, consulte con un especialista para evitar consecuencias negativas. Es necesario tener un diagnóstico preciso.
Analgésicos
Los analgésicos en medicina natural son no sistémicos, es decir, se aplican directamente en el área de dolor, articulación o músculo, a través de pomadas, hojas machacadas —empastes— o aceites. Una de ellas es la Suelda con Suelda —planta—  que ejerce la misma labor que la anestesia y desinflama, aunque no duerme la zona afectada. Otras opciones pueden ser la árnica, caléndula y mentoles, como el eucalipto o alcanfor.
Migraña
Los dolores de cabeza se tratan de acuerdo con la zona donde se produce el malestar. Si es en la parte frontal, es un indicador de problemas nerviosos y se aconsejan las infusiones con valeriana y otros relajantes como el tilo o el lúpulo. Normalmente,  los problemas de  migraña están relacionados con el estreñimiento. Cuando se trata esta afección,  se disminuye la carga tóxica y con ello también se alivia el dolor.
Digestión
Si hay problemas de gastritis se puede tomar  té frío de manzanilla durante todo el día. La infusión de hojas de guayaba, por otro lado, ayuda a tratar el colon irritable, ya que disminuye los gases y la irritación de la mucosa gástrica. Cuando hay una úlcera, se aconseja tratarla con  el mucílago producido por el chan o la linaza. Este se deja reposar por un tiempo, ayuda a recubrir la úlcera y cicatrizar.
Dolores intestinales
La mejor forma de prevenir problemas gastroinstestinales es  la higiene: lavar las manos adecuadamente y desifectar los alimentos antes de comerlos. Cuando hay estreñimiento,  consumir más agua y  aumentar los alimentos con   fibras —manzanas—.  La diarrea se puede controlar con un vaso de agua mezclado con óxido de zinc,  con infusiones de hojas de guayaba, así como con frutas  con gran cantidad de pectina como fresas, banano y  plátanos.


Bibliografia: http://www.prensalibre.com/salud/naturaleza-sana_0_1138686173.html
ESPERO LES AYUDE EN ALGO MUY BUENO EL VIDEO!  c:



aqui causas y sintomas de la ULCERA GASTRICA 

http://www.salud.com.ar/es/ulceras-gastricas-sintomas-causas-y-tratamientos.html

Tratamiento erradicador de ''H. pylori'


El tratamiento generalmente entraña la combinación de [[antibiótico]]s y un inhibidor de la secreción de ácido. El tipo de antibiótico recomendado puede diferir en regiones diferentes del mundo porque algunas áreas han comenzado a mostrar resistencia a antibióticos particulares. El uso de solo un tipo de antibiótico para tratar ''H. pylori'' no se recomienda.

En la actualidad, la forma más eficaz de tratar el problema consiste en administrar durante dos semanas lo que se conoce como terapia triple. Ésta exige tomar dos antibióticos para matar las bacterias y un supresor de la secreción de ácido. La terapia triple administrada durante dos semanas disminuye los síntomas ulcerosos, destruye las bacterias y evita la recurrencia de la úlcera en más de 90% de los pacientes.

Para cerciorarse de que el tratamiento ha destruido todas las bacterias ''H. pylori'', el médico puede efectuar una endoscopia de seguimiento o una prueba del aliento entre 1 y 12 meses después del diagnóstico para comprobar la evolución.